lunes, 15 de febrero de 2010

Medidas de seguridad física (II): pros y contras de las principales del mercado.


Como decíamos en la anterior entrada sobre Medidas de seguridad física, en los últimos tiempos se está produciendo un cambio radical y muy importante en cuanto a la relación delincuencia/objetivos. La mencionada difusión por internet de la técnica de "bumping", en estos momentos ha abierto una brecha de seguridad vital en domicilios, negocios, instalaciones..., que no existía con anterioridad.

Como también recalcábamos, la "seguridad" ha de cumplir una primer finalidad: la prevención mediante la disuasión. Conseguir ese efecto aporta un porcentaje muy elevado de tranquilidad. El efecto a producir es hacer pensar al delincuente que es mejor arriesgarse en otro sitio.

Para ello existen diversas medidas de seguridad que todos, en mayor o menor medida, vamos adoptando. Y vaya por delante que, todas juegan un papel beneficioso en la disuasión, y también que, de cuantas más medidas pueda uno disponer, mucho mejor. Medidas como perros, alarmas, videovigilancia, sensores, etc., etc., son elementos adecuados... pero hemos de pensar que no son "la solución" o que no suponen la "tranquilidad absoluta", ni siquiera todas juntas, pero mucho menos individualmente.

El sentido común dice que cada persona, de forma particular o privada, o en su caso, como institución o empresa, debe estudiar por qué puede ser objetivo, de quién, y cómo podría ser objeto de un ataque. En el caso de instituciones, organismos o grandes empresas, esa labor suele ser realizada por el Jefe de Seguridad, contratado precisamente para esos fines... pero aún así, en ocasiones se descuidan algunos aspectos. En el caso de particulares, el asesoramiento externo no existe salvo cuando alguien va a contratar un servicio (una alarma, unas videocámaras, etc.), y el mismo se reduce a ese servicio concreto. Quizá por esta razón, este artículo va más dirigido hacia particulares o pequeñas empresas, que no disponen de un servicio de seguridad contratado.

En el caso de los particulares, o en el de pequeñas empresas (sean Autónomos, micropymes o PYMEs), nos encontramos desde el caso de la puerta de un domicilio, o incluso el de los accesos a la Comunidad de vecinos, hasta el caso de las instalaciones de oficinas o almacenes. De todos ellos, los casos más delicados suelen ser los relacionados con las instalaciones domiciliarias (domicilios, Comunidades de vecinos, urbanizaciones, chalets, casas rurales...) porque son en los que suele haber un mayor peligro en la integridad física de las personas. Por eso también queremos centrarnos más en este aspecto en este artículo.

Y podemos hablar desde la experiencia, por las conversaciones mantenidas con clientes y clientes potenciales, sobre los aspectos que más suelen preocupar en estos casos, y por ello, vamos a abordar (brevemente) algunas de las medidas de seguridad física (y físico-electrónica, más bien) que están más al borde de la calle, y algunos de sus pros y sus contras.

Las alarmas: estos dispositivos suelen ser en estos momentos la medida de seguridad más ampliamente extendida en el mercado. Pros: Tienen un sentido visual disuasorio (los obligados carteles que anuncian su existencia pueden hacer variar la intención delictiva). Incluso la mera existencia de un cartel anunciador de un servicio de alarma inexistente tiene su parte disuasoria. Contras: son un producto con muchos años de funcionamiento, frente al cual, la delincuencia, más o menos preparada, ya dispone de contramedidas como la  inhibición o el corte de cableados, que pueden hacer de una alarma un juguete inservible. Su utilización en la actualidad debe ser como medida complementaria, y conectada a una central de alarmas.

Las cámaras de videovigilancia (y videograbación): nos encontramos en un caso muy parecido al anterior (incluso en muchos casos, éstas, conjuntamente con sensores, van conectados a la alarma). Pros: sentido visual disuasorio (incluso en el caso de falsas cámaras de seguridad, con un led incorporado que hace creer al delincuente que existe una cámara cuando realmente no es así). Contras: son también un producto con muchos años de funcionamiento, pese a que se continúa innovando tecnológicamente en aspectos relacionados con su conectividad, óptica, etc.). Son muchos los casos en los que los delincuentes saben que están siendo vistos y grabados y no suele resultarles muy preocupante. Existe una amplia cantidad de modelos en el mercado, pero tanto su relativa facilidad en ser inhabilitadas para la mayor parte de la delincuencia, por inhibición de señal, por desconexión de cableado, por rotura de lentes, por obstrucción de enfoque, etc., suele ser bastante sencilla. Incluso en casos "a cara descubierta" resulta dificultosa una identificación.

Los sensores de movimiento: van unidos a las alarmas. Existe una amplia cantidad de sistemas de sensores, pero suelen ser problemáticos. Pros: suelen ser efectivos detectando el movimiento y no suelen ser muy caros. Contras: Dependiendo del sistema, un mosquito o una araña que pasen sobre el sensor puede hacer saltar las alarmas (conectadas a central de alarmas o policía). Son muchos los casos que hemos visto en que han desistido y desconectado los sensores, ante las quejas de la policía o central de alarmas ante las continuas falsas alarmas (esto sucede mucho en casas de campo o fincas, y en instalaciones del tipo de las deportivas, etc.). Por su parte, sensores volumétricos tienen también su sentido, pero no son efectivos en sitios donde existan mascotas como perros, gatos, etc., igualmente por las falsas alarmas que se producen.

Los sensores láser detectan de forma prácticamente invisible (salvo para quien los conoce), cualquier interrupción de la señal producida por la interposición de cualquier cuerpo. Los hay de estructura más o menos compleja, como sus precios. Son una barrera de segundo grado, no funcionan de forma preventiva al no ser disuasorios por no ser visibles ni anunciados. Son útiles como medida complementaria, al poder alertar pese a que el delincuente se haya saltado otras medidas, pero su funcionalidad y éxito dependen de la complejidad de su estructura y su ubicación, para que, por ejemplo las mascotas, no supongan el inconveniente que comentábamos con los otros sensores.

Las persianas acorazadas y los cristales blindados antibalas: son medidas más defensivas pasivas que disuasorias preventivas (no suelen verse a simple vista, de lejos, a lo sumo junto a ellas). Pros: Son una buena medida, suponen una dificultad añadida para el delincuente (además del ruido que supone intentar traspasarlas). Contras: tienen su coste económico y, en el caso de las persianas, no suele ser una medida útil para horarios diurnos (momentos en que no suelen estar bajadas).

Las Habitaciones del Pánico: son medidas defensivas, de utilización fundamentalmente en situaciones en la que el resto de medidas están siendo vulneradas. El cine ha influído en su expansión. Pros: suponen la medida más drástica pero segura en una situación de crisis, por su total blindaje, pero obliga a la instalación por empresas experimentadas en este campo, por todas las medidas que conlleva su implantación (a nivel de construcción, instalación de comunicaciones, etc.). Contras: elevado precio, aunque seguramente que éste, para quien verdaderamente la necesite (situación económica elevada), no supondrá un verdadero problema.

Los perros: estos animales de compañía, fieles hasta límites insospechados, son un elemento importante en la seguridad, aunque no tanto como muchos piensan o al menos de la manera en que creen. Son un elemento disuasorio, muy eficaz contra la delincuencia común. Pros: además de lo que supone el contar con animales fieles con los que compartir momentos vitales, son una alarma natural muy interesante. En algunos casos, el coste (salvo el mantenimiento alimenticio y veterinario) puede llegar a ser nulo, por obtenerlos mediante regalo o a través de una Protectora de Animales. Contras: para un delincuente o grupo para quien usted suponga un objetivo claro, por muy fieros que sean sus perros, éstos no llegan a suponer un verdadero problema, pues hay múltiples formas de eliminarlos o dejarlos fuera de combate (envenenamiento, narcotizado, etc.). Pese a lo que muchos puedan pensar, un pequeño perrito puede ser más efectivo como alarma que varios perros pura-raza de gran fiereza..., pero la clave es su ubicación. Si usted puede disponer de un pequeño perro dentro de su casa, será su alarma más efectiva, pues ladrará la presencia del delincuente y éste no podrá hacer nada contra el mismo mientras no acceda a la instalación, tiempo suficiente para que usted tome medidas que comienzan por llamar a la policía.

Las puertas de seguridad y acorazadas: son medidas defensivas pasivas, no preventivas disuasorias al no ser distinguibles a simple vista, con las que el delincuente choca al intentar destrozarlas. Existen diferentes tipos de blindajes, con los subsiguientes precios. De todas maneras, su seguridad depende a día de hoy, fundamentalmente de la cerradura, de los cilindros, que será el objeto de la siguiente y última entrada de este tema de Medidas de seguridad física, razón por la que no entraremos ahora a su análisis. Pros: combinada con una cerradura con cilindro seguro (véase la próxima tercera entrega de este tema), llega a ser una barrera difícilmente vulnerable para la delincuencia, que preferirá abrir un hueco por el procedimiento del butrón antes que intentar derribar su puerta. Contras: la mencionada e inevitable combinación con un cilindro seguro, cosa que a día de hoy, todavía no está ocurriendo (y volvemos a emplazar este tema para la próxima entrada), y además, para surtir efecto completo, debería ir ligada a la protección de cristales, ventanas y persianas de la instalación (de poco serviría una puerta blindada si el acceso por la ventana es sencillo), que eleva el precio del conjunto comentado.

Como resumen de lo comentado hasta el momento: sentido común en la elección y aplicación de medidas, y colocación de medidas disuasorias y defensivas en la medida de las posibilidades. El siguiente y último "capítulo" de esta serie irá dirigido al principal punto de seguridad que ha de tenerse en cuenta, especialmente desde hace un tiempo: el cilindro de las cerraduras. Modelos hay muchos, pero realmente defensivos apenas unos pocos. Y de nada sirven perros fieros (pero fácilmente eliminables), sensores, alarmas o videocámaras (potencialmente fácilmente inhibibles o desconectables), persianas acorazadas, cristales blindados y puertas acorazadas, si cualquier persona (que ni siquiera ha de ser un "delincuente profesional") puede acceder hoy a su casa, negocio o instalaciones en unos pocos segundos, sin hacer ruido y sin dejar señal alguna de forzado. Por tanto, entendemos que el cilindro es el punto de seguridad a tener más en cuenta. Infórmese sobre el sistema que le han colocado en su puerta "de seguridad" o en el que le van a colocar, y no se fíe por el mero hecho de que le digan que por esa puerta no va a pasar nadie... Su integridad y la de los suyos está en juego.

(Continuará...) 

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